
La mente invierte el sentido en las agujas,
y naufraga en las aguas del pasado
un sórdido viento mis velas empuja
para borrar lo que el azar a marcado.
Lo pensado y pisado tras tus huellas
me transporta, sin querer, a los sucesos,
y el enigma de tus ojos sigue preso
y lo tierno de tus labios me atropella.
Llagaba la piel el sol de aquél verano,
la desidia esa vez secó la tierra,
se marcaban en mi espalda aquellas manos,
mi corazón nunca suelta lo que aferra.
La guerra entre tu mirada y las estrellas
me transporta, sin querer, a los sucesos,
de los cuáles sólo queda un simple beso,
hoy el brillo de tu piel ya no destella.
Hoy me alegra haber quemado aquellas naves
y que sólo quede mi barquito de papel,
sin motor fuera de borda, ni cojos capitanes,
sólo este viejo soñador de timonel.
Si supiera lo amargo de tu alma
la dulzura que derrochan tus mejillas,
alborota lo iracundo de mi calma
el aroma de tu pelo de vainilla.
Lo completo de tu ausencia en esta cama
me transporta, sin querer, a los sucesos,
ya pagué esta hipoteca peso a peso,
mi destino ya se hizo mala fama.
Del oleaje que dejaste al partir
perdí el rastro al disiparse la tormenta,
el zapato de cristal que ayer te di
ya no entra en tu pie de cenicienta.
Cielos rojos de fuertes estallidos
me transportan, sin querer, a otros hechos,
cuando la muerte llegue hasta mi lecho,
te recordaré sin haberme arrepentido.
Hoy me alegra haber quemado aquellas naves
y que sólo quede mi barquito de papel,
sin tesoros en islas de caimanes
sólo este viejo James Cook de timonel.
y naufraga en las aguas del pasado
un sórdido viento mis velas empuja
para borrar lo que el azar a marcado.
Lo pensado y pisado tras tus huellas
me transporta, sin querer, a los sucesos,
y el enigma de tus ojos sigue preso
y lo tierno de tus labios me atropella.
Llagaba la piel el sol de aquél verano,
la desidia esa vez secó la tierra,
se marcaban en mi espalda aquellas manos,
mi corazón nunca suelta lo que aferra.
La guerra entre tu mirada y las estrellas
me transporta, sin querer, a los sucesos,
de los cuáles sólo queda un simple beso,
hoy el brillo de tu piel ya no destella.
Hoy me alegra haber quemado aquellas naves
y que sólo quede mi barquito de papel,
sin motor fuera de borda, ni cojos capitanes,
sólo este viejo soñador de timonel.
Si supiera lo amargo de tu alma
la dulzura que derrochan tus mejillas,
alborota lo iracundo de mi calma
el aroma de tu pelo de vainilla.
Lo completo de tu ausencia en esta cama
me transporta, sin querer, a los sucesos,
ya pagué esta hipoteca peso a peso,
mi destino ya se hizo mala fama.
Del oleaje que dejaste al partir
perdí el rastro al disiparse la tormenta,
el zapato de cristal que ayer te di
ya no entra en tu pie de cenicienta.
Cielos rojos de fuertes estallidos
me transportan, sin querer, a otros hechos,
cuando la muerte llegue hasta mi lecho,
te recordaré sin haberme arrepentido.
Hoy me alegra haber quemado aquellas naves
y que sólo quede mi barquito de papel,
sin tesoros en islas de caimanes
sólo este viejo James Cook de timonel.
