Este presente dejó atrás otros presentes
que parecían inamovibles
ahora son solo recuerdos invisibles,
el amor ya estaba herido
cuando lo apuñalé,
dicen que fue el olvido
quien inició lo que terminé.
Esta verborragia inútil
no me permite hablar
siento mi cuerpo nadar
en mares de espesa niebla
veo mis manos, veo como tiemblan
voy a salir a matar.
Aunque soy muy cobarde
voy a perder la cobardía
como perdí algún día
la vergüenza inocente
del niño adolescente que fui
del hombre que quería ser
y del que puedo ver
porque el futuro se hizo ahora
y es una orilla sin olas,
es un triste amanecer.
Esta vez fui yo
quien se quedó con los versos más tristes
o con los más previsibles
son el brillo de un espejo roto,
son la lucidez del loco,
son recuerdos invisibles.
Puede que el cielo sea más bello
pero no aprendimos a volar
igual me niego a pisar
los entornos del diablo
cuesta entender lo que hablo
pero es humana verdad.
Prefiero quedarme acá
deambulando pero viviendo
a seguir padeciendo
de mis terrores nocturnos
de no saber de otros mundos
sin percibir el que estoy viendo.
Voy a frenar las agujas del reloj
si es verdad que el viento se lleva todo
rociaré con finos hilos de oro
el momento más importante
del vislumbrar del infante
que hace que nunca esté solo.
Me arriesgo a repetirlo
la sentencia es imponible,
la esperanza un camino posible,
no pueden estas manos curar
la sangre que se derrama
de la memoria intangible.
Y vuelvo a ser yo
quien con rabia patea el tablero,
si esto es incorregible
no seré yo el único en sufrir,
me quedo en vez de huir
de los recuerdos invisibles.
Si como el alba uno vuelve a nacer,
si esta nada desaparece,
ahora todo se esclarece
sé lo que importa realmente,
es la brisa que toca mi frente,
es el tacto que palpa suavidad
y se estremece con el ardor,
es del manto el sudor,
fue pasado, puede ser futuro,
pero es presente cabal,
todo momento es crítico en su final,
no se espera a morir
para empezar a vivir,
esta existencia acaba de empezar.
